Cuando más dudas tengo sobre si soy bueno o malo preparo mentalmente mi viaje a Buenos Aires. Necesito tiempo para estar conmigo. Para reencontrarme en la esquina de una calle empedrada. En un gigantesco parque ante el que no sea nada.En general, necesito saber que todo irá bien, Nacho, ahora más que nunca. Necesito más que nunca poder recostarme en el regazo de mamá y que ella me asegure que nada ocurrirá. Por eso me marcho y por eso a BAires. Estoy cansado y perdido, a pesar de que debería estar contento. Necesito ubicarme con nuevas referencias. Por eso me marcho. Última noche en Sevilla "de seguido" y ni siquiera he decidido salir de casa. No tengo nada que celebrar. Imagino que cubriré mis objetivos y me tranquilizaré, dejaré de tener miedo. Tanto miedo en algunas ocasiones, que me obliga a quedarme dentro de mí mismo. Que me impide ver lo que tengo a mi alrededor. Que me aleja de todo lo que ha sido parte de mí durante mucho tiempo.
No hay remedio, y si lo mejor no es marcharme, es tarde para volver atrás. Voy a marcharme y veremos luego qué es lo que pasa.
Tengo tantas carencias que no puedo resolverlas aquí, en un mar de agua turbia y enrarecida. Entendiendomuy pocas cosas, aunque sé que en gran medida soy yo mismo quien no sabe formular las preguntas, y por eso no llegan las respuestas.
Pero no hay regazo, nadie va a dejarme tan tranquilo como antes. Debo ser yo mismo quien camine despacio ahora y tome las nuevas referencias.
Estaremos en contacto.











