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20091009

Y va a ser que no...

Aquí debería escribir unos párrafos tristes, descarnados y llenos de angustaia sobre lo hijos de puta que fueron mis jefes este día y cómo sucedió todo y tal y tal, pero me temo que se van a quedar con las ganas...


















De nada. Fin.

20081023

Justo lo que yo quería...

De pronto, una angustia devastadora me paró en mitad del camino y me invadió de imprevistos. Con qué inconsciencia estaba viviendo ese momento. Con qué irresponsabilidad estaba derrochándolo. Ese momento efímero, que se consumía –que, de hecho, estaba a punto de terminar- a la velocidad con que arde el cabo de una vela seca y vieja, me producía una especie de cosquilleo en alguna parte de mi estómago. Por eso decidí vivirlo con toda su intensidad, y por eso escribí este post aquel día. En un intento de hacer consciente la sensación de no saber. De seguir inventando. Imaginando. De disfrutar de todo aquello que aún desconocía de él.
Sabía –además de las cosas evidentes, que no eran pocas- que su voz sonaba firme y que era nervioso; que por tanto, sus pupilas revolotearían detrás de sus gafas, tocándolo todo. Y lo sabía, simplemente porque había decidido saberlo. Y sabía, además de todo esto, que era de sonrisa fácil, y que, a veces se quedaba callado de pronto, mesando su flequillo. Clavado en un punto fijo. Imaginaba que era divertido e inquieto. Había llegado a decidir saber que bajo su mentón dormía una pequeña cicatriz desde los ocho años.
También quise saber a voluntad que le encantaba pasar horas en la cama los domingos, olvidándose de las otras estancias de la casa, y que sólo bebía cerveza además de agua.
Pero no sabía si tenía vello en las piernas, si fumaba o si toleraba que los demás hablaran de él a sus espaldas. Si removía el café en sentido contrario a las agujas del reloj o si su habitación estaba pintada de su color favorito.
Sabía que, desde hacía unos días, él fantaseaba sobre mí igual que yo sobre él. Que nos estábamos inventando una vida del otro. Y, finalmente, yo sabía que no sabía lo que sabía de forma certera. Seguramente pensaba –como me pasaba a mí- que yo era mejor de lo que era realmente. Los dos lo necesitábamos probablemente y, sobre todo, a los dos nos divertía aquella situación. De eso estábamos seguros. Desde el principio: “este tipo de situaciones conflictivas me parecen muy divertidas”. Queríamos tener un compromiso “Viva Topi” y poder escribirnos un mensaje de felices sueños cada noche.
Pero aún así, aunque la urgencia se instalaba entre nosotros, como un tic parpebral, yo no estaba dispuesto a prescindir del placer de demorar el momento de conocerle. De saber que estaba a punto de temblar frente a alguien a quien no había visto nunca; de quien no sabía que existía.
Imaginaba los últimos instantes antes de romper el hechizo. En el aeropuerto, en la estación de tren o en aquel café que estaba a punto de sugerirle cuando programaba con él el primer encuentro mientras escribía este post.
Deseaba que llegara el momento, pero no el último, sino el inmediatamente anterior. La última décima de segundo antes de verle. No para vivirlo, sino para congelarlo eternamente, y así saber que no tendríamos que conocernos nunca. Que podríamos ser desconocidos en el momento culminante de nuestras vidas. Como tocarnos desde ambos lados de un cristal.
Hacer de esos últimos instantes un bucle sin final, en el que la tensión fuera creciendo hasta el nivel máximo. Justo antes de abrir los ojos después de parpadear y encontrarle al otro lado. Dejar el final en suspenso de manera eterna. To be continued… para siempre.
Hasta entonces podría seguir imaginando que hablaba con un acusado acento catalán que le hacía más dulce, y que torcía el pie izquierdo un poco hacia adentro. Seguía teniendo licencia para retocar a mi antojo el bajo de sus pantalones si quedaba demasiado largo . Por eso, había decidido, antes de volver la última esquina, permanecer allí siglos estelares y edades ciegas, por prolongar la incertidumbre, como un orgasmo lento que no termina de llegar, pero por eso nunca acaba. Eterno. Acariciando con deseo lo que estaba a punto de haber sido lo que pudo ser, y no dejamos que sea para que no pierda su esencia.
Aguantándole el paso para no correr por el andén. Inclinando la cabeza hacia un lado al aparecer tras las puertas de la terminal, anunciando tu presencia en barajas. Dando un bote en el café al verme por uno de los ventanales que daban a la calle por la que yo llegaba.
Y después su sonrisa abierta de par en par para detenerlo todo. Para saber lo que los dos acabábamos de perder sin remedio y para siempre. Nuestras ausencias mutuas. Nuestras ilusiones y todas las mentiras que nos habíamos estado contando para llenar la falta de verdad. Todas las mentiras que aún nos hubieran quedado por decirnos de no haber sido porque con nuestro encuentro habíamos permitido que la realidad existiera.
Por eso decidí no verle nunca. Y enamorarme de él. Y pasarme el resto de la vida a su lado, tras un cristal invisible. Inventé una excusa, absurda que inmediatamente aceptó comprendiendo la verdadera razón. Seguir manejando nuestras respectivas mentiras y dejar que se hicieran verdad. Que se convirtieran en lo que siempre habíamos –había- deseado.
Y comprobé en ese mismo momento que aquel chico, finalmente, era exactamente como lo había imaginado. Justo lo que yo quería.

20080818

Cosas por las que merece la pena vivir [post reabierto]

Hola a todos y todas. Hace unas semanas publiqué un post con este mismo título en el que enumeraba algunas razones cotidianas para estar vivo y acercarnos un poco más a la felicidad. Como tengo los mejores amigos y amigas del mundo, Jorge y Sara añadieron en los comentarios aquéllas que a ellos les hacían sentirse vivos. No en vano, decía el título que se trataba de un post abierto. Me gustaría compartir en la portada, y no en los comentarios, sus aportaciones, por lo que reabro este post, con la invitación para todos y todas de añadir más razones que nos recuerden que vivir merece la pena. Si las añadís, las incorporaré -sin censuras- en el contenido del post a medida que vayan llegando. Será una lista que repasar en esos momentos bajos y que ampliar el resto del tiempo. El resto de la vida. Todas las gracias del mundo a vuestras aportaciones.

Las mías...
Despertarse tarde/ El ajo y el limón en las comidas/ La pimienta negra/ Mirar a otros en el metro/ Este blog/ Mis amigos/ Disfrutar solo en casa/ La música/ Un cruce de miradas/ Bailar/ El arte, cualquier tipo de arte/ Viajar/ Ver a mi madre feliz/ Un baño en el mar/ Hablar con quien sabe de lo que habla/ Conducir sin tráfico/ La cocacola normal/ Un abrazo/ Una llamada de teléfono/ Las noches en verano/ Una ducha después del trabajo/ La carne vuelta y vuelta/ Conseguir lo que quieres.
Las de Jorge...
La frase de una película que alguien recuerda en la cena y quitarse la palabra/ Entrar solo en el baño de una discoteca muerto de risa y mojarse la cara un rato largo/ Recibir de repente la herencia de un jersei de un amigo al que se quiere, que ya no le cabe/ Hacer circulitos en la arena de las dunas de una playa con el dedo, mientras el sol hace circulitos en nuestra piel con un rayo espiral/ Agacharse lejos en una fiesta a la intemperie y con música, y ver a todos sembrados como sombrillas de felicidad/ Dar un pellizco en la foto, y saber ya que no duele su imagen, y quitarle el polvo con un beso...

Las de Sara...

Un gazpacho helado en vaso de tubo/Empolvarse la nariz con las amigas planeando estrategias/ nocturnas/ Las películas de Howards Hawks/ Organizar, vivir y recordar un viaje/ Los besos con lengua muy largos/ Las agujetas de las carcajadas/ Encontrarse con un ex estando monísima, delgadísima e indiferente/ La última vuelta de la maratón en las olimpiadas/ Dormir desnudo en sábanas blancas de algodón...

Las de Bianca...

Un brownie/ Les chocolates/ Le barullo del mar/ Les baños en el mar/ Las viajes/ Los dias de sol/ Los besos/ Los abrazos/ Los amigos/ La familia

Las de Regiane

Los detalles perfectos de cada ser humano/ Los ojos de mis padres, después de un año/ Leonardo, amor/ Amigos/ Música/ Olor de café por la mañana/ Helados en el verano/ Mascota, Romeu/ El sol/ La luna/ Mariposas amarillas/ Creo que hay mucho más, pero sólo me di cuenta ahora.

Las de Rodrigo

Mi novia, Giovanna/ La Playa adonde me quedo en vacaciones/ El baloncesto Corinthians/ Las Vacaciones/ Futbol Americano/ El Perdón/ Arroz con frijoles/ Mi familia/ Mi amigos

Las de Fabiano

“el Huracán” (el grande Clube Atlético Paranaense) y su casa llena/ Las goleadas, del Huracán, en “la bajada”, “el calderón del diablo”/ Mi esposa/ Los viajes en moto/ Nadar en el mar/ Correr por las calles/ Un pote lleno con brigadier/ Tomar vino o cerveza con los amigos/ La música pesada/ Las vacaciones.

Las de Irene

levantarte, desayunar y volver a la cama/ la frase justa/ los libros.../ noches de risas infinitas/ mirarte mientras duermes "pacificamente"/ dos horas al telefono/ ir al cine sola/Faure.

Las de Daniel

Mirarte mucho Hoy, por si no te veo mañana/ la luna roja de agosto/ la siesta en una tarde de tormenta/ el abrazo de mis niñas/ la risa, tu risa, vuestra risa.

Las de Bárbara

Los ataques de risa con mis amigos/ la gente que te saluda cada mañana/ una noche de amor/ mi madre feliz, mi padre feliz/ un buen libro, una paella/ la playa gallega/ leer los blogs cargados de positividad/ un orgasmo compartido/ una tarde de cine/ una pizza/ una sonrisa en el metro/ un paso adelante en la lucha por los ddhh,...merece la pena, siempre!, aunque haya veces que nos duela, como esta última semana. Gracias!!!!!!!!!!!

Las de Daniela

La naturaleza con sus misterios y regalos como: la brisa, las flores, los olores, el mar, el sol, la lluvia, el anochecer.../ Una reunión con los amigos/ Bailar hasta el amanecer/ Reir mucho hasta carcajar/ Las músicas y los libros/ Pan caliente con mantequilla/ Los viajes con sus descubrimientos/ Vacaciones en la playa o simplemente: VACACIONES/ Dormir escuchando la lluvia/ Estar enamorada.

Las de Paula

Los viajes/ Los almuerzos de domingo con la família/ Encontrar mi novio después de días/ Los dulces/ Los besos y abrazos de mi sobrina Giovana/ Un buen restaurant/ Dormir sin tener hora para despertar/ Llorar de tanto reirse/ Un buen libro/ Cine, teatro, músicas...

Las de Leonardo

Estar con los amigos y la familia/Estar al lado de la mujer amada/ Tener una objetivo dificil, planear y lograr el intento/Completar una maratona/Planear como los pájaros en una ala delta/Oir el himno de nacional cuando un atleta de su pais gana la medalla de oro y verla emición en su cara/Planear, viajar, aprender y recordar/Ensinar a los niños nuestros conocimientos y aprender con los ancianos/La libertad y las cosas sencillas de la vida/La presencia de Dios en la naturaleza.

Las de Gisele Fabián

Mi familia/ Mis sobrinos/ Mis amigos/ El sol y el mar/ Viajar/ Sonreir solo/ Bailar/ Cantar duchándose/ Salir de copas/ Tener una vida llena de alegrías

Las de Almudena

La fuerza de mis padres/ La siesta, sí Dani, la siesta con tormenta/ Ver llover/ la pasta, que rica/el refugio de mis amigos/ducharse más de media hora/ Pablito...la ternura/Estar morena/ Soñar esta noche y todas/ conmoverse con las palabras de otro/el primer novio/ no poder parar de reir/los recuerdos y las fotos/ que se haga de noche en la playa...
Las de Xaxá
Saber que Diós está presente en la naturaleza, el mar que no invade la Tierra, etc/ El Sol se en el mar, en una tarde de verano/ la luna llena suspensa en el cielo y las estrellas/ Los sítios lindos que hay en todo el planeta, cómo: las cataratas de foz, las playas del nordeste, el egyto, camino de Santiago, etc/ Mi mamá se mí anmiga, tomar un buen vino con mi amor y estar junto de mis anmigos/ Saborear de la gastronomía de mí país y de los otros/ Aprovechar las cosas simples que la vida le oferta, como: pasear en un parque, shopping,comer chocolate etc/ Dar muchas risas, que es muy bueno para la salud/ Escuchar músicas que te agradan, salir para bailar/ Hacer lo que da vontad,cómo: aventuras radicales, rastro en contacto con la naturaleza.

Las de Gaby

Ariel (su hijo)

Las de Carolina

La familia/ Los amigos/ Una linda playa/ Un fuerte abrazo/ Un beso demorado/ La aprobación en la universidad/ La alegria de tus padres/ Dormir en un día lluvioso/ Una musica que te recuerda alguien especial/ La amistad.

Las de Carlos

El amor/ Toda la naturaleza/ Las personas que conocemos/ Las personas que vamos a conocer/ Viajar por el mundo/ Músicas buenas/ Todas las artes/ Una demostración de cariño/ La sinceridad de los niños/ La vida.

Las de Tierra

Un beso de mi hijo / un beso de mi hija / un beso de mis hijos al mismo tiempo / mirar a mi marido de 46 y seguir viendo en él a mi chico de 16 / estar sola llorando / pensar en los hijos que tendrán mis hijos / saber que aún ligo y digo NO / oler un libro / encontar un billete de metro del 1980 en los manuales de la uni / conocer a los hijos de mis compis del insti / que mis padres viven / tener tiempo para este blog

Las de Graça
Amar/ Compartir cualquier cosa/ Descubrir/ Aprender y enseñar/ Soñar, dormido y despierto/ Holgar/ Leer libros/ Mis sobrinos/ El vino/ El sexo con y sin amor/ Ver el mar desde la ventana de casa/ No saber qué me espera a la vuelta de la esquina/ “Ese temor de hallarme descubierto” de la canción de Pablo Milanés

¿Alguna más...?

20080805

Madrid desierto

Hacía mucho tiempo que no pasaba agosto casi del tirón en Madrid, pero me gusta. Pensé -viendo el planazo- que iba a sentirme bastante más agobiado. El calor es insoportable, pero francamente, con una terracita a última hora se alivia bastante. Me gusta esta sensación de estar solo en Madrid; de conducir tranquilo, de pasear sin empujones. Madrid se convierte en un desierto todos los agostos y eso le da una imagen diferente; más amistosa. Cierto es que se echan de menos las miradas de las que hablaba el otro día en mi post pero, por otro lado, hay un sentimiento de complicidad cuando te cruzas con alguien, como si fuera tu vecino o un compañero de trabajo. Casi dan ganas de saludar, y piensas "estamos los dos solos en Madrid".
Se duerme mal por las noches, pero es la mejor época del insomnio, porque estamos todos esperando un minuto de respiro en el balcón, medio desnudos, con las ventanas abiertas mientras descansamos en el sofá justo enfrente.
Me gusta la sensación de la ducha fría, antes de salir a dar un paseo (nunca antes de las diez de la noche), y fantasear con la calle desierta, que te lleva a cualquier oasis, como transportándote. No importan los bajones de tensión, ni la necesidad de beber, o el sudor en nuestras cabezas. A Madrid se le perdona casi todo y a cambio nos ofrece una imagen distinta llena de misterio, como un eterno afterhours en el que nunca sabes lo que va a pasar, porque es todo tan distinto que cualquier cosa parece posible.

20080624

Ámsterdam [2]... por no parar

Nuevamente visito Ámsterdam, escapando con mamá, como periódicamente hacemos, riéndonos de todo lo que nos ha pasado en esta vida, pero sobre todo, de todo lo que no nos ha pasado todavía a ninguno, y que sabemos -porque sabemos- que está por pasar.
Nos recibe la ciudad romántica, cariñosa como siempre, generosamente acogedora; brindando con nosotros en cada esquina, invitando a echar de menos a todos los que no nos han acompañado en esta ocasión. Repasando la lista de ausentes y dejándose querer en las aceras del barrio rojo y en los márgenes de los canales.
Viva Ámsterdam.
I amsterdam.
Te quiero, mamá.

20080520

En el pomo de la puerta

A veces uno se encuentra en momentos en los que piensa, siente –casi palpa- “la racha”. Esa racha que quizá se prolongue algo más de lo deseable. Es extraño, el año pasado por esta época, “la racha” era buena, de modo que no tiene que ver con la estación del año.Casi todos nos hemos arrastrado por el barrio con “la racha”. Así ando últimamente. Sin dramas. Además no es eso lo que quiero contar.Esta noche, al llegar a casa, había una bolsa, con un regalo y una nota.
Inesperados.
Absolutamente cotidiano el primero y próxima la segunda. Con todo el Valor que necesitaba. Con el mensaje más simple: pide lo que necesites. Y llegará.
Jopelines.
Con este lío que yo he tenido siempre de hermano mayor y pequeño, he cogido los trastos y he pasado a casa sin palabras. Sin saber bien qué decir, qué hacer, ni cómo comerme la suerte que tengo –una vez más-.
Allí estaba la necesidad de cambiar, de buscar el resorte que yo aprecio a veces, para hacer que lo malo se convierta en bueno, y que lo triste se agote un día, casi por extinción. Tantos años. Tanto tiempo. Te mando un beso fuerte, y el compromiso de intentarlo fuerte, fuerte. Para seguir pasándonos el testigo, como acostumbramos entre todos. No sé si puedo prometer todavía coger el teléfono siempre, pero al menos, devolver las llamadas en el día. Muchas gracias. Muchos besos y un abrazo azul, como un cielo. Que nos envuelva por un rato largo. Apacible.

20080509

Brasil...por no parar

Parece repetirse lo de cómo expresar, lo de qué feliz... pero es cierto.Sé que soy un privilegiado. Mi familia está bien. Tengo un buen trabajo. Las mejores sobrinas y la mejor hermana del mundo que además parece feliz (pásalo bien en Cancún –escribo mientras nos despedimos-).
Pero aquel 19 de marzo dolorido, Algo me recompensó con creces de todo el sufrimiento que vi en todos aquellos rostros que se convirtieron en parte de mí tan pronto. Ocho días después de crecer ocho años en un instante me pusieron delante de los más grandes, los más amigos, los más de amar. Aquellos que me han abierto puertas y me han cerrado heridas. Y me han regalado momentos para vivir vida de esa que hay veces que parece que no queda. Y me enseñan –cada día- que soy uno cualquiera, que ya es bastante y suficiente para mí, en esas tardes en las que me descuelgo de mí mismo como acostumbro.
El brazo colectivo alrededor del hombro en Brasil.
Gracias, Danielavapiés, en este viaje, por todos los encuentros que comenzaron antes como presagiabas. Risas en brackets y festivales de güevadas compartidos.
Gracias, Jorge por la primera, final y felizmente noche compartida. Mereció la pena demorarla. Nos quedan muchos ratos y eso me alivia, me pone orgulloso y me tranquiliza.
Con Pedro me encanta viajar: enfadarnos y perdonarnos. Si rimáramos nuestros abrazos y pusiéramos música a nuestros ronquidos seríamos Pimpinela. Mola. Te quiero mucho, aunque en el viaje de vuelta estuviste hecho un agüelo.
Dos descubrimientos para mí y los dos empiezan por “I”: Isabel: La quiero para mí. Que venga, que se quede, que quiero casarme con ella. Es como nosotros. Es Nosotros. E Iván. Con Pijama. Con Chanclas. Da lo mismo. Un día en Floripa, a las tantas, le dijo a Isa que salía con la furgona a las tantas a comprarle una sopa porque estaba gripada. Ese viaje a 80 km/h. Esa foto en el boleibol.
Punto y aparte.
Sara: me cuesta, ya lo sabes. Soy un truncho. Pero soy así. Te hubiera dado un beso con jazmines. Te ví bien. Lo bien que esperaba. Jopelines. Reproduciendo un Madrid pequeño en tu mundo allí. Siendo quien eres. Pero más resuelta. Más tú. Más gigante. Más Sara. Casi Sarah –como he empezado a nombrarte en el diario-. Te esperamos en Berlín-Londres-Madrid. Hasta entonces prometo escribir y facebook y mail. Para mí googletalk es demasiado, pero te pido paciencia.
Viviría los 11M que fueran si la recompensa fuérais vosotros, vuestros corazones, vuestros ojos. La parte de vuestra vida que me está correspondiendo.
Ahora entiendo que el tifón lo provocaba yo. Secretamente...

20080201

Ni ETA ni maricones

Y hacen muy bien, si señor. Las cosas como Dios Manda. Porque ETA mata a las personas, y los maricones acabarán por hacerlo. El SIDA no es sino un avance, el resultado de su propia degeneración progresiva. Todo Hombre de Bien lo sabe. Y no vale la pena que laven su imagen con salidas masivas del armario ni con matrimonios abominables que apoyen los gobiernos modernos. Deberían estar en cárceles. O muertos. Como los asesinos y los terroristas. Por desviados. Por pederastas. Por delincuentes.

¿Cómo mantenerse indiferente ante actitudes como ésta? ¿Cómo pensar en democracia cuando, viviendo bajo uno de los gobiernos más tolerantes, te desayunas una buena mañana con una recomendación como ésta, gratis y porque-sí? Y lo que es más importante: ¿cómo pedirle que racionalice y aguante las lágrimas a aquel niño que día tras día era vapuleado por sus compañeros, ridiculizado, insultado, apaleado en el patio? ¿Cómo explicarle que los profesores no hacían nada porque seguramente el mes que viene votarán a Rajoy ejerciendo su libre derecho? ¿Cómo convencerle de que cada uno puede pensar como prefiera y que determinadas actitudes no justifican comportamientos conocidos, a veces mejor organizados y más crueles que los de bandas terroristas a ojos de un niño? ¿Cómo convencerle de que ir al colegio es bueno a pesar de todo, porque uno aprende cosas y conoce compañeros y juega en el recreo si ayer acabó con dos dientes en el bolsillo y la chaqueta del uniforme llena de sangre y un labio partido? ¿Cómo explicarle porqué lloraba cada domingo a solas y qué era, en realidad el miedo, cuando ni siquiera podía saberlo porque no reconocía qué era lo que estaba mal de todo aquello?

Pero sí, está bien que cada uno piense libremente, y que actúe en consecuencia. Que haga lo que le venga en gana. Que vote lo que le parezca y que se case con quien quiera su gobierno, o su iglesia. Que sueñe con quien le dejen y que corra cuanto pueda cuando le persigan. Que llore cuando tenga miedo. Por algo nos dieron la capacidad de llorar. Si no para qué...

Es cierto, tenemos que acabar con estas lacras, con estos degenerados y asesinos. Solo así conseguiremos un Mundo Mejor. Para los que queden y lo quieran.

20080103

Buenos Aires... Por no parar

Por fin... Llegué. Tantos significados. Tanto tiempo esperando llegar. Ir. Estar. Respirar, ser. Por fin pude descubrir, o mejor, comprobar qué era, cómo era. Como tantas veces había pensado, imaginado, casi sentido. A falta de un poco de aventura, aunque es cierto que últimamente me conformo con poco, -cada vez con menos- pero todo me lo quedo conmigo, dentro, en un bolsillo interior que queda cada vez más lleno, más apretado, junto al corazón.

Muchas caras nuevas, todas ellas con una sonrisa. Otras, echadas de menos por ausentes (el verano que nos traslada de lugar en todas partes), y la constancia de Nora y de su gente.

Y de pronto, el sueño se cumplió. Allí estaba. Fue -era- verdad. Todo estaba allí. No era un decorado. No era una historia inventada. No había sido una colección de novelas o de cuentos bien organizados. Era yo el que estaba paseando frente a la casa rosada y el que tomaba una Quilmes. El que se dejaba enredar entre doce millones de habitantes que caminaban de un lado a otro tras doce horas de vuelo. Todo tan sencillo. Ferrán no se lo había inventado. Y podía comprobar en cada esquina como era verdad lo que me había contado. Lo estaba viviendo.

Dejarme volar a cada paso, sudando, disfrutando con el tráfico imposible y con el caos que me atrapaba lentamente solo cuando yo me dejaba. Saber que estaba respirando un aire que me era familiar, que formaba parte de mí. Saber, igualmente, que voy a volver. A Palermo Soho, a Puerto Madero y a San Telmo. Comprender ahora porqué canto tangos y me llegan dentro. Dejarme llevar por la sensación de que aún tengo cosas que hacer en Buenos Aires. De que todavía hay personas a las que tengo que conocer allí y que mi bruja -la otra- quizá no se estaba equivocando de profecía, sino de viaje. En todo caso, sigue siendo -como desde hace tanto tiempo- cuestión de paciencia. Cuestión de tiempo. De ese tiempo que aquí parece acabarse, pero que en Corrientes parece detenerse un instante.

20071120

Sara, aglutinadora, que no estás...

Querida Sara, que no estás como antes:

Me encuentro en ese estado en que podría parecer que me han robado algo que es mío. Que siempre lo fue. Aunque ahora no está. Algo parecido a lo que pasa contigo, Sara, que ahora estás lejos –qué estarás haciendo, maldita...bendita-.

Tenía esta deuda contigo, y la saldo en esta tarde –ya invierno- en que quiero escribir. Un gesto egoísta, robarte para darme carnaza.

No sé si éramos del todo conscientes aquel día en que estrenaba móvil, de que te estabas marchando. ¡Claro! Además yo no pude acompañarte en el paso decisivo de quedarte y no estar. Lástima que mi móvil estuviera en mal estado y el servicio técnico borrara aquellos vídeos que te hice. Tu cara, tan extraña cuando unos brasileiros te cantaban en la plaza. La Plaza.

Pongo aquí esta foto, que en su día te saqué con mi móvil en La Latina, probándote unas gafas que nos vendía una abuelita, y que te hacían estar tan Tú. Creo que juntamos dinero y las compraste. No es la mejor, ni la más significativa. Pero es Latina y Sara y nosotros.

Después, cayó la niebla sobre nosotros, y ahora solamente no estás. Sabemos que estás bien. No me atrevo a llamarte. Se me agarrotan los dedos cuando comienzo un mail. No es angustia de que no estés, debe ser otra cosa, desde pequeño. No sé hacerlo. Pero aquí me asomo confiado y puedo decírtelo sin sentirme inseguro.

Que estés bien te encomiendo; como siempre, vamos. Con esa tranquilidad asaltada por una brillantez que arrollaba, como me gustaba sentirte. Progresele fue uno de los mejores momentos, para tenerte en todo tu esplendor, copa de vino rojo oscuro en mano. Apoyada en lo que mejor sabes hacer, en lo que Sabes Hacer. Que resulta que Sabías Hacer, zorra.

Y ahora... el umbral de la pobreza a tomar por culo, mientras decides hacer lo que debes, y nos dejas aquí, un poco huérfanos, en este Madrid, que en realidad, no nos gusta tanto como nosotros pensábamos.

A ver si algunos días –por no parar- acabo parando a tu lado. A vuestro lado unos días de nuestras vidas. Aunque sé que entretanto, te veremos En Casa.

Dale recuerdos a aquella noche en ese pueblo del demonio donde dormimos juntos, desnudos y echando de menos a otros, mientras casi habíamos dejado de saber quiénes éramos ni que habíamos ido a hacer allí.

No quiero ser cursi –debo cuidarme, con la edad, es cada día más fácil para mí-. Piensa, cuando leas esto que he tomado antes dos –tres- cervezas que justifican algunas cosas. Dale besos a Iván –otro- y date a ti muchos besos, que son los que yo te daría algunas veces, desde este verano en que no te tengo tan cerca. Hago esto por la deuda que tenía contigo, pero sobre todo, para llenar un vacío que venía llevando entre el pecho y el ombligo y que empezaba a estorbar, sobre todo, si bebo cerveza.

20071113

París... por no parar

Como hacía tiempo. Los recuerdos me han inundado durante todo este viaje. Debo estar definitivamente viejo, porque te veía aparecer, Christophe, en cada esquina. Con aquella cartera negra, igual que tus zapatos negros, igual que tu cinturón negro, y los calcetines de colores, como mandaba la moda. Ha sido mágico, aunque he tenido que darme cuenta, una vez más que todos esos días ya han pasado. No está mal que así sean, pero cuánta fuerza, cuántas ganas, cuánto por descubrir. Y cómo nos ha cambiado el tiempo a todos. No está mal recuperar las referencias de hace tiempo para saber por dónde vamos. Para retomarnos a nosotros mismos y comprobar que aún queda una parte -una pequeña parte- de aquél que fuimos y que comía paté en los Jardines de Luxemburgo.
Nos veía en aquella parada de autobús, llorando. Llorando mucho. Y en la pensión de Marais, pidiendo una pizza por no salir de debajo de un edredón de plumas que yo nunca había visto. No voy a olvidarte. No voy a olvidarme nunca.

Zárágózá... por no parar [2]

Tenía un poco descuidado esto de contar mis andanzas y experiencias; no por nada en especial, si no por la falta de tiempo. Pero veo que se me acumula el trabajo, entre otras cosas, porque -por no parar- estoy que no paro. Así que dos palabras de recuerdo a Zárágózá -todas con acento como siempre- con un beso gordo a Eunice que nos supo acompañar durante el viaje y sacarnos la sonrisa en el momento más adecuado. Buen viaje y buena compañía, disfrute, y como siempre, con visitas interesantes, como a la Catedral de Nuestra Señora de Fangoria, parroquia obligada en casa visita maña.
Apretada agenda, pero con tiempo para olvidarnos de ella, especialmente en ese sábado tranquilo, tan agradable y en buena compañía.

20070926

León... por no parar [3]

Madre mía... Otro fin de semana en León, con Luis, Antonio (esta vez sí -ya era hora, majete-), con Pablito, Suso, Álvaro, Rafa y un buen montón de amigos que ya se nos van haciendo imprescindibles. MUSAC a tope, para no olvidar los buenos sitios y fiesta de las que nos gustan. Momentos como estos hacen que uno piense que no sabe lo que ha hecho bien para merecerlos... Aunque, en realidad, el caso es disfrutarlos, sin más preguntas, que se nos cansa la mente.
Muy bien también en el plástico y, por supuesto, fantásticas las tapitas, como siempre -así nos estamos poniendo, madremíademivida-. En fin, nos queda el resto del año para pasarlo a dieta.
Como siempre, gracias Luis por dejarme dormir en el coche por el camino, por cuidarme tanto y por hacer que fuera otro fin de semana tan especial.
Gracias especiales por dejarme atar el globo al picaporte del coche, que casi nos cuesta dormir en el calabozo con cien puntos menos de carnet.
Seguiremos volviendo a León porque hay mucho que ver, y sobre todo, que hacer por allí.
Si el tiempo no lo impide, claro está.

20070905

Lo Bello y lo Feo

Lo Bello y lo Feo conviven, permanecen, son, cohabitan en mi mundo. Me muestran su sustancia sin pudor. Sin remedio. Se conocen y forman parte del mismo instante, del mismo punto, de la misma realidad.

Cuando se cruzan en el camino, lo Bello se pavonea y muestra sus mejores perfiles y aristas, mientras lo Feo se crece, arrogante generando repulsa y vómito.

Alguna vez lo Feo se ha disfrazado de Bello, para después, quitarse su capa en público y mostrar sus babas, sus pelos o su pestilencia y conseguir un mayor impacto con el contraste. También lo bello a veces se ha convertido en Feo, casi sin querer –nunca hubiese querido traspasar esa frontera delgada y peligrosa- y acumulando éxitos de Belleza ha rozado la lujuria, la holgazanería o la altivez.

Dicen que han descubierto que lo Bello, algunas noches, llora de rabia y de envidia a lo Feo por ser como el fango y no tener nada que perder. Quizá por no tener moral. Llora en silencio, por no afearse y no mostrarse con todo su horror.

También se ha visto ante el espejo como Feo se atusa, se compone y se conquista ante su imagen. Me contaron una vez que tras intentarlo durante horas, rugió un sonido espeluznante y deshizo el espejo, convirtiendo su abominable reflejo en un montón de añicos.

Entre ambos se entremezclan la pasión y el odio. El amor y la repulsa. Pero uno existe porque existe el otro. Como una condena. Como una eterna tragedia que deben vivir mutuamente para ser. Por eso conviven. Se odian, aunque pretendan ignorarse. Se necesitan. Son. Se admiran. Cohabitan en mi mundo.

20070724

Plymouth... por no parar

Aqui estamos, sin acentos y poniendonos a prueba. Dandonos esta oportunidad que nos merecemos. Poniendo lo mejor de nosotros y asegurandonos que somos buenos en cada momento. Como un concurso. Por suerte, aqui no hay inundaciones aunque estamos rodeados. Hoy saldre a dar un paseo y a conocer un poco mas de esta ciudad en la que no quieres vivir. A estas alturas creo que te entiendo. Preparare una tarta y saldremos a cenar esta noche. Hoy hace sol. Tomare algunas fotos y asi pasare el tiempo hasta que llegues de la oficina. Sin acentos.

20070715

Mérida... por no parar

Escapada a Mérida para ver Fedra en el Teatro Romano y sentirnos transportados a otros tiempos. Grata sorpresa la de Almu y Pablo con los que nos hemos sentido especialmente bien. Qué poco cuesta hacer algo especial y disfrutar del tiempo que tenemos... Sigo pensando que vivimos como antes; como hemos vivido siempre. Risas, risas y risas. No sabíamos que el Triángulo de las Bermudas provocaba estos síntomas. Ahora que lo sabemos prometemos volver. Unos para Portugal y otros, de vuelta a casa, con sabor a fresas en la boca y olor a lavanda en el coche. Un muy buen fin de semana para compartir y siestear. ¡Ah, y conocer por fin la autocaravana de los niños, que yo pensaba a estas alturas que era un invento para fardar y que no era cierta! Delicioso tabulé y delicioso pulpo ¿Qué más podemos pedir, sino repetirlo, la próxima vez sin Fran Perea? Aquí nos tenéis convertidos en cinco estrellas nocturnas.

20070709

No siempre llueve a gusto de todos...


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Ibiza... por no parar

Cinco días en buena compañía. Playa, sol y muchas, muchas risas. Para seguir disfrutando de quiénes somos después de tanto tiempo. Quién nos iba a decir a nosotros, hace tanto que íbamos a estar aquí hoy mismo, diciendo, haciendo las mismas cosas. Disfrutando con casi las mismas cosas de siempre, finalmente, porque siempre han sido las más divertidas: las más simples. Hemos tenido que pasar muchos episodios y muchas pantallas para encontrarnos ahora, cada verano aquí, en Ibiza, para recordarnos que seguimos siendo, básicamente los mismos. Cuánta tranquilidad da saber que seguimos todos juntos y que somos todavía tan parecidos, a pesar de todos. Los que no han estado -las que no han estado- han sabido mantenerse presentes también a través del teléfono (nenas, a ver si nos ponemos de una vez de acuerdo con el operador móvil, que pagamos una pasta).
Resulta un descanso mental, sensorial, mágico mantener algo estable durante tanto tiempo. Saber que Algo permanece mucho, mucho tiempo, cada mañana durante tantas mañanas. Otros se han venido incorporando poco a poco -con más o menos ruido- pero los básicos, los de Siempre, seguimos viniendo aquí, a reirnos, a lo que toque, que también es verdad que Siempre hay un poco de Todo. Gracias, chicos, por seguir estando ahí, y por hacer esta promesa impícita cada año para cambiar lo justo y asi tener algo que contarnos, y mantenernos en lo básico, en lo más auténtico para reconocernos por las noches, ese ratito de risas, de lobotomía clandestina y de recuerdos descarrilados.

20070701

La Suerte

Qué quiere la suerte que anda por mi casa

Para recordarme que tengo una deuda que no se le escapa

Ya me tiene preso que mas esperaba

Si me regaló tu perfume y tus besos a cambio de nada.

Tal vez me robará los pétalos del corazón

La frase más certera en mi mejor canción

La fe y la madrugada y la fascinación

Tal vez se llevará por siempre la pasión de abril

La llave de los sueños que guardaba en mí

A cambio de tu amor podría hasta morir

Qué quiere la suerte que anda por mi casa

Hay algo que quiso decirme a mi oído y no se animaba

Ya me tiene preso ya sacó su espada

Pretende cobrarse que puso en mis besos la piel de tu espalda

20070622

El sueño de unas Noches de Verano

Entra el calor en casa poco a poco y me dejo hacer. Contagiándome de todo lo que eso significa. Salidas al balcón, pantalón corto –siempre tan agradecido-, paseos en la noche de este barrio que cada vez cala más en cada una de las miradas... Todo vale. Y vuelven los pensamientos que sólo aparecen en verano, cuando disfrutamos cavilando bajo las orugas de los árboles de la plaza de San Ildefonso o de Argumosa. Sabiendo que hemos sido la primera generación que ha conseguido detener el paso del tiempo. Vivimos igual que hace veinte años, vestimos igual, hacemos las mismas cosas. Ahora tenemos algo más de dinero, viajamos más y tenemos iPod. Editamos nuestros vídeos en casa y tenemos toda la música que queremos. Nuestros cantantes y actores favoritos son nuestros amigos y las fiestas las hacemos en casa, pero vivimos igual. Bueno mejor.

Pensamos también que el verano es bueno, sin acordarnos de las tardes de Julio sofocantes, a las tres de la tarde, cuando estamos seguros de no sobrevivir mientras nos encontramos subiendo una cuesta traicionera. Odiamos la canción del verano, pero en alguna fiesta de cumpleaños, o en las Vistillas acabamos bailándola suscribiendo cada nota, no sin cierta vergüenza.

Nos enzarzamos en disquisiciones interminables con la sana intención de arreglar el mundo o de llegar al acuerdo de que esto no hay quien lo arregle a estas alturas, consenso al que año a año llegamos antes. Y recordamos, reprochamos y sobre todo proyectamos un futuro de veranos y veranos en los que cada uno de nosotros hará aquello que quiera. Disfrutando cada minuto, trabajando su lento y calculado declive hasta el dulce final. Dejándose llevar en un mundo sin obligaciones, sin otras exigencias que estar juntos, al lado de quienes queremos y haciendo aquello que nos plazca. Sólo escribir esto, me provoca una sonrisa nerviosa que quisiera compartir con todos vosotros. Hemos fantaseado tantas veces ese momento –cada vez más cercano- que le somos acreedores.

Y si a esta fantasía se le suma una dulce compañía –de una ardilla, por ejemplo, que no nació de padres, sino que salió de debajo de una roca azul, preciosa- como sucede en las noches de este verano, la imagen es redonda. Como un sueño. Por eso este año, más que nunca, me dejo hacer. Subo al árbol cada noche y converso con ella al fresquito, para arreglar el mundo, o para llegar al acuerdo de que esto no hay quien lo arregle. Como un sueño.